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Mostrando entradas de julio, 2026

Sobre las formas de aceptar la derrota

  Hace apenas unos días, la selección uruguaya quedó eliminada del Mundial. Bastaron 90 minutos para que muchos de quienes hasta entonces encarnaban el orgullo nacional pasaran a ser objeto de insultos, burlas y descalificaciones. En cuestión de horas, las redes sociales, muchos programas deportivos y gran parte de las conversaciones cotidianas se poblaron de diagnósticos lapidarios: «vergüenza», «desastre», «decepción», «fracaso». La escena repite algo de lo que pasa en la política. Las lunas de miel duran cada vez menos y las condenas llegan rápido. Los desacuerdos se convierten fácilmente en agravios y las personas, en lugar de sus argumentos, pasan a ser el blanco de los ataques. Estas formas de reaccionar frente a la derrota, el error o la decepción no son solo propias del fútbol o de la política (y habrá que preguntarse, entonces, qué tienen en común, más allá de que periodistas de unas tiendas lleven estilos, palabras y discursos a la otra). Y no son solo manijas de los ...

No es un problema de comunicación, es un problema político.

  Las discusiones sobre los gobiernos suelen discurrir hoy sobre las características personales y hasta emocionales de los llamados líderes. En un ágora digitalizada, en la que prima el concepto de reacción –eso es lo que promocionan hoy los streamers mientras reproducen videos con la rencilla de turno a 2.0×– y mucho menos el pensamiento, las cuestiones de fondo quedan subsumidas a los «problemas de comunicación». Este último defecto que aquejaría a la administración de Yamandú Orsi es el que han identificado varios analistas y un buen número de dirigentes cercanos al presidente como principal razón de los magros porcentajes de aprobación en las encuestas. La oposición, empacada convenientemente en no asumir su cuotaparte en la crisis de representación de la deslucida democracia de partidos, apela de nuevo a la política personalista: sitúa la mira en un presidente que duda (es cierto que no le faltan ejemplos de los que agarrarse), que no tiene claro a dónde ir y que sería todo ...